Parar la indicación de codeína a pacientes pediátricos

La  American Academy of Pediatrics recomienda a los médicos y los padres dejar de utilizar codeína en los pacientes pediátricos, en un nuevo informe clínico publicado en versión electrónica el 19 de septiembre en Pediatrics. [1] Los autores también recomiendan la restricción formal de su uso en los pacientes pediátricos.

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Pese a la serie creciente de datos que indican que la codeína puede ser causa de una reacción respiratoria potencialmente letal o mortal en los pacientes pediátricos, los autores señalan que el fármaco todavía está disponible en fórmulas para venta sin receta en 28 estados de la Unión Americana y el Distrito de Columbia, y también para prescripción en todos los estados. Un estudio reciente, citado en el informe, reveló que más de 800.000 pacientes pediátricos menores de 11 años recibieron prescripciones para la medicación entre 2007 y 2011.

El informe clínico describe posibles alternativas a la codeína para aliviar el dolor en los pacientes pediátricos, entre ellas, oxicodona, hidrocodona, morfina oral y tramadol, pero ninguna de ellas está exenta de riesgos. Investigadores y médicos también están reevaluando el uso de paracetamol y antiinflamatorios no esteroides, tales como ibuprofeno y ketorolaco.

“La solución puede no radicar en el empleo de más medicación o diferentes medicamentos sino simplemente en el uso más eficaz de otras opciones disponibles en la actualidad”, señalan en su artículo el Dr. Joseph D. Tobias y sus colaboradores.

“La información que se ha generado en torno a la variabilidad genética del metabolismo de fármacos aclararán aspectos importantes que guiarán a médicos en el tratamiento inocuo y eficaz de sus pacientes. La investigación adicional debe ampliarse para comprender los riesgos y los beneficios de alternativas opioides y no opioides a fármacos orales eficaces para tratar el dolor agudo”, concluyen.

La Organización Mundial de la Salud en marzo de 2011 eliminó la codeína de su lista de fármacos esenciales debido a inquietudes en torno a su seguridad y eficacia, y la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos emitió una alerta de seguridad sobre la codeína en agosto de 2012. La FDA añadió un “recuadro de advertencia” a su información para prescribir codeína en febrero de 2013, y desde entonces, la Agencia Europea de Medicamentos y Health Canada han recomendado restricciones al uso del fármaco en los pacientes pediátricos. En julio de 2015, la FDAadvirtió no utilizar en pacientes pediátricos (menores de 18 años) medicamentos contra la tos que contengan codeína.

Un comité asesor de la FDA en diciembre de 2015 aconsejó no utilizar codeína para tratar la tos en pacientes pediátricos, pero todavía no se han dado a conocer las recomendaciones finales del organismo.

La codeína es un profármaco que se convierte en morfina bajo la acción de la enzima hepática CYP2D6.

Sin embargo, la variabilidad genética hace que algunos pacientes la metabolicen con demasiada lentitud y otros la metabolizan con demasiada rapidez. Algunos pacientes, sobre todo en pacientes pediátricos e individuos con apnea del sueño obstructiva, son “metabolizadores ultrarrápidos”, que experimentan depresión respiratoria a veces mortal después de tomar dosis terapéuticas de la medicación.

“Aunque se cuenta con genotipificación de CYP2D6 que podría identificar a quienes tienen más riesgo (en la actualidad es costosa), los pacientes con un metabolismo normal también tienen riesgo teórico de presentar altas concentraciones de morfina. Por consiguiente, se necesita más investigación para determinar la utilidad de tales pruebas, lo cual dependerá de la población en la cual se aplica”, señalan los autores.

Los médicos también han expresado inquietud sobre algunos pacientes que experimentan un alivio inadecuado del dolor con el uso de codeína.

Los autores señalan que muchas de las complicaciones potencialmente letales y fallecimientos tienen manifestaciones clínicas en común, tales como corta edad del paciente, un esquema postoperatorio de paracetamol y codeína y adenoamigdalectomía para el trastorno de la respiración durante el sueño. Sin embargo, advierten que los médicos no pueden estar seguros de que no ocurrirán efectos adversos graves en otros contextos clínicos, sobre todo porque la obesidad aumenta la probabilidad de trastorno respiratorio durante el sueño no diagnosticado, lo cual incrementa el riesgo.

 “Se necesitan más medidas para evitar problemas futuros con el empleo de la codeína en la población pediátrica. Se requiere mejor educación de los progenitores y restricciones más formales en torno a su empleo en los pacientes pediátricos, sea cual sea la edad”, concluyen los autores. “La investigación clínica adicional debe mejorar la compresión de los riesgos y los beneficios de alternativas opioides y no opioides a los compuestos orales eficaces para tratar el dolor agudo”.

Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Referencias

  1. Tobias JD, Green TP, Coté CH, SECTION ON ANESTHESIOLOGY AND PAIN MEDICINE, COMMITTEE ON DRUGS. Codeine: Time To Say “No”. Pedriatrics. Sep 2016, e20151648; DOI: 10.1542/peds.2016-2396. Publicado en versión electrónica el 19 de septiembre de 2016. Artículo

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